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El poder de la seducción

Hace varios años, estaba soltero, y me acostumbré a usar todo el poder de la seducción. Al principio, no atinas, sales de fiesta, te emborrachas, te lo pasas bien con los amigos, y nada, cada vez que hablas con una chica, no dices las palabras necesarias para poder conquistarla.

Sin embargo, poco a poco, mi suerte fue cambiando, y fui desarrollando unas aptitudes que jamás había conocido. El flirteo, las miradas, jugar, las noches, la discoteca, digamos que poco a poco me fui convirtiendo en un cazador, cada noche me tenía que llevar a una mujer a la cama. Al final, te parece mucho más fácil de lo que crees.

Te echas tu mejor perfume, te pones tus mejores galas, sonríes, interactúas, te haces el interesante, usas tu labia, y cuando te quieres dar cuenta atrapas a tu próxima presa. Es una adicción difícil de controlar, porque siempre quieres más, y luego es cómo si fuese que ellas lo saben, te buscan y todo se vuelve mucho más fácil de lo que era al principio. Mucho alcohol, muchos besos, sexo duro, suave, tierno, salvaje, con casadas, solteras, rubias, altas, voluptuosas, vas llenando tu agenda del móvil de números con el nombre de la chica y la discoteca dónde la conociste.

Digamos que cuando te conviertes en un galán de noche, poco a poco te empieza a aburrir todo este mundo, sientes que cada vez que conoces a una chica, después de esa noche, no hay nada más que vacío, que conquistar una nueva presa, poco a poco digamos que vas madurando hacia lo que otra gente tiene, que es una relación estable. Pero, si luego ves que todas esas relaciones que tanto dice desear la gente, no están hechas para ti, no te gustan, no son tu estilo, las detestas, pero algo en ti dice que el camino que sigues actualmente tampoco es el correcto.

Intercambiar llamadas, sms, whatsup, o privados por el facebook se convierten en algo cotidiano que no dura más de una semana. Sumas y sigues sin ningún tipo de voluntad, simplemente por inercia. Lucha interior entre el vacío existencial y el conformismo.

Y como siempre en esta vida, todo lo que se lía y parece tan complicado, al cabo de X meses o incluso años, se vuelve fácil y sencillo…

Shame

Shame, es una película de esas que no te deja indiferente. El director Steve McQueen nos va a transportar a una atmósfera árida, crea un mundo en el que el protagonista Michael Fassbender, tiene una grave adicción al sexo y en el que éste es incapaz de expresar cualquier tipo de emoción, simplemente su vida gira en torno a sus adicciones sexuales. Con una banda sonora impresionante, y unos diálogos cortos pero suficientemente profundos, nos hace reflexionar sobre la fría sociedad en la que vivimos, el sentimiento de quedarnos atrapados en torno a algo, y la falta de valores emotivos del protagonista.

Shame es una película dura, especial, para algunos una obra maestra y para otros una gran decepción, lo mejor como todo es que valores tú mismo, para mi es una película que te hará reflexionar sobre nuestro estilo de vida, las grandes ciudades, las emociones, el sexo, un torbellino de ideas….

Destaco de la película dos momentos: el diálogo de su primera cita con una compañera de trabajo:

-Estoy separada.
-Bien.
-Sí….y es bastante reciente.
-Bien. ¿Duró mucho?
-No.
-No estuve casada mucho tiempo, lo intenté pero no funcionó….¡Vaya! Es que parece que rechazas la idea en sí…
-Es que no entiendo como la gente quiere casarse, sobre todo hoy en día…Bueno, no le veo sentido.
-¿A las relaciones?
-No me parece realista.
-¿Lo dices en serio?
-Sí, en serio.
-¿Entonces qué hacemos aquí sino nos importamos mutuamente?
-Pues…
-¿Porqué estás aquí?
-Porque se come de maravilla….no…no…no lo digo en ese plan…Quiero decir…¿Una persona para toda la vida? En fin…Vas a un restaurante y ves parejas que ni siquiera se hablan, nada que decir…
-Quizá no hablen porque están conectadas…
-O aburridos el uno del otro…

Y sobre todo destaco como actuación estelar la sublime actuación de la hermana del protagonista cantando la mítica “New York, New York”.